Después del agónico empate en Santander parece que Manolo Preciado seguirá al menos una jornada más al frente del Sporting. Ya se sabe que en el fútbol al primero que se suele señalar, como culpable de todo, es al entrenador, y que se suele echar antes al entrenador que a los jugadores.
Tras la llegada de Preciado al club asturiano en 2006, el Sporting ha vivido sus mejores momentos, hay que recordar que en 1998 bajó a segunda división. En su segunda temporada al frente del equipo consiguió el ascenso a primera y esta es la tercera campaña consecutiva que se miden a los mejores equipos del mundo y compiten con prespuestos y sueldos astronómicos.
Desde fuera cualquier aficionado diría que la trayectoria en el club avala sobradamente a Preciado y que se merece mucho más que una jornada. Es más desde la lejanía también se percibe que los jugadores se parten la cara en cada encuentro y no hay que olvidar que la afición señaló antes al palco que al banquillo.
Visto lo visto Manolo Preciado se merece mucho más que un partido, se merece ser escuchado por sus dirigentes y que estos pongan todo lo que esté en sus manos para darle al entrenador que les devolvió a primera la opción de continuar en esta categoría.

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