El encuentro entre el F.C. Barcelona y el Getafe dejó muy claro que Pep Guardiola es un entrenador que se arriesga y no se conforma con un empate en casa.El partido no se estaba desarrollando con el guión previsto por el entrenador azulgrana, es más, en los primeros minutos de encuentro el Getafe tocó el balón con la misma soltura y suficiencia con la que acostumbran a hacerlo los hombres de Guardiola. Tanto es así que se pusieron por delante en el marcador de manera justa y merecida. El Barcelona jugaba su, ya clásico, 4-3-3, pero las ocasiones no llegaban y la posesión se repartía por igual. Tan solo un disparo de Eto'o al larguero inquietó a la defensa del Getafe.
En la segunda parte el cuadro de Víctor Muñoz continuó con su extraordinario trabajo defensivo y sus estudiadas salidas al contraataque. Ésto provocó que el entrenador catalán, ante la inoperancia de sus bandas, decidiera dar entrada a Pedro en la derecha y a Henry en la izquierda, lo cual le otorgó más amplitud en el juego y fue recompensado con el gol de Keita a pase de Alves desde la banda derecha.
Pero el técnico azulgrana quería más y se la jugó dejando una defensa de tres, formada por Piqué, Puyol y Keita; un centro del campo con Touré como medio centro, Alves y Gudjohnsen de interiores y Xavi de media punta, y un ataque con Pedro por la derecha, Eto'o en el centro y Henry en banda izquierda.
Con el 3-4-3 en marcha el Barça siguió buscando la meta rival, pero esta vez con más amplitud de juego y con más profundidad, aunque el resultado de tan atrevida apuesta no fue la victoria, es más pudo perder el punto que tanto le había costado conseguir en un último contraataque del Getafe.
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