Rijkaard hizo muchas cosas bien, pero habría que destacar una. En su primera temporada como entrenador barcelonista el equipo cuajó una primera vuelta francamente discreta, fue a partir de la llegada de Davids cuando el equipo empezó a funcionar. El holandés ocupó la posición de mediocentro y desde ese momento el F.C. Barcelona encadenó una racha triunfal que terminó dos años más tarde en París con la consecución de la Copa de Europa. Rijkaard supo buscar al jugador perfecto para ocupar la demarcación que le fallaba en el campo. Davids solo estuvo media temporada, más tarde fue Márquez quien brilló en ese lugar alternándose con jugadores como Edmilson, Mota o Van Bommel. La temporada pasada fue él quien fichó a Touré, todo un portento físico al servicio de la táctica de equipo. Quizás el jugador más completo del panorama internacional para esa posición.
Guardiola ha sabido entender el trabajo de sus predecesores y ha recogido el testigo fiel al estilo del F.C. Barcelona pero con su inconfundible sello. Además esta temporada nos ha descubierto a un chaval llamado Sergio Busquets que es un producto típico de la cantera. Un jugador con un gran dominio táctico que juega siempre que puede a un toque y que elige siempre la opción correcta lo cual da a su equipo una gran velocidad. Sin llegar a tener un físico como el de Touré está dotado de unas condiciones que le hacen ideal para jugar de medio centro por delante de la defensa y además el sistema de juego 4-3-3 corre por sus venas ya que lo ha asimilado desde las categorías inferiores.
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