El pasado 27 de febrero, Guardiola sorprendió a propios y extraños, cuando en el enfrentamiento entre el F.C. Barcelona y el Málaba Club de Fútbol en el Camp Nou, su equipo saltó al terreno de juego con un argumento nuevo que poner sobre el campo.Pep dejó atrás el ya tradicional 4-3-3 para jugar con un 4-2-3-1. En otras ocasiones lo ha utilizado durante partidos, pero hasta la fecha no se recuerda que lo haya empleado desde el inicio hasta el fin de un partido y menos en un choque de la trascendencia que tuvo el de la jornada pasada, ya que un tropiezo habría significado perder el liderato.
No sabemos si el cambio de sistema de juego respondió a una nueva manera de afrontar los partidos, a una prueba o únicamente a ensayar nuevos recursos que puedan ser de utilidad en venideros y trascendentales encuentros. Guardiola precisamente no se ha caracterizado por cambiar las cosas de la noche a la mañana y menos sin un motivo de peso.
Pero lo cierto es que ante el Málaga, el primer sorprendido fue su entrenador Juan Ramón Muñiz que tuvo que dar nuevas instrucciones a sus hombres para contrarrestar la nueva posición de Messi. El argentino abandonó la banda para desenvolverse como media punta con libertad de movimientos por el centro. Como medios actuaron Xavi y Busquetes, mientras que las bandas fueron para Pedro e Iniesta y la punta de ataque para Ibrahimovic.
Aunque la disposición táctica de algunos jugadores varió, el juego de Barça se siguió basando en la posesión y en la solidaridad de todos sus hombres, anteponiendo siempre el equipo y usando las individualidades en beneficio del colectivo.
Especial mención cabe hacer a la posición de Pedro e Iniesta pegados a las bandas. El Manchego jugó con la misma libertad de siempre, algo que permitió las continuas incorporaciones de su lateral, por otra parte Alves y Pedro formaron una sociedad muy peligrosa protagonizando continuas internadas en el área.
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