El equipo español comenzó el encuentro que se disputó en Turquía con un sistema de juego 4-2-3-1. El planteamiento era adecuado y la esperada avalancha de juego turco no se produjo, es más, cuando mejor estaba jugando la selección española y más llegaba al área turca, subió el gol turco al marcador. Al descanso el seleccionador reaccionó pero con calma y serenidad como siempre. Tanto es así que no realizó su primer cambio hasta que se vio obligado por la lesión de Senna, dando entrada a Cazorla. De este modo España pasó a jugar con un sistema 4-3-3 donde Xabi Alonso se situó por delante de la defensa y Xavi Hernández junto a Cazorla por delante de éste. La banda derecha era para Silva y en la izquierda continuaba Riera.
Con el 4-3-3 paulatinamente la selección pasó a tener el dominio del centro del campo y Turquía solo esperaba un contraataque con el que sentenciar el encuentro, pero el dominio español se vio traducido en un penalti a favor.
Con el empate Del Bosque movió de manera excepcional a sus hombres, acertó con la entrada, en el momento justo, del debutante Busquets por un cansadísimo Silva. Situando de este modo al catalán por delante de la defensa y a Xabi Alonso un poco más adelantado junto con Xavi Hernández y desplazando a Cazorla hacia la banda derecha.
Con este cambio España pasó a tener todo el peso del partido y ganó en solidez defensiva, gracias a la constante presión sobre el jugador turco poseedor del balón que evitaba las salidas al contraataque. Pero la guinda la puso con la incorporación de Güiza, por Torres, en la punta del ataque. Con el gaditano en el terreno de juego se empezaron a generar pases en profundidad que el delantero no tardó en rentabilizar con llegadas al área, aunque el gol de la victoria no vino precedido de un pase si no de un despeje que el ariete español luchó y se llevó para servirle el gol en bandeja a Riera.
Tres puntos más e igualado el record de imbatibilidad de “la era Clemente”.
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